From: Veronica Perez
Jueves por la noche, la discoteca del hotel Seminars era un abanico de colores. Mujeres y hombres de todas las razas lucían sus mejores galas y sonrisas para despedir lo que ha sido una intensísima semana de GLOW. Me quedo absorta observando los hermosos y coloridos vestidos africanos y la elegancia y simplicidad de las prendas asiáticas. Quizás, mis pantalones vaqueros y mi camisa rosa no fueran la elección más acertada... ¡ Pero eso es lo de menos! ¡ La fiesta no decepcionó!

Por supuesto, la música para despedir el GLOW tenía que ser tan variopinta como los propios participantes. Desde sonidos árabes hasta salsa, se pudo escuchar y bailar un poco de todo. Mientras que los participantes más extrovertidos se divertían sobre la pista de baile, los más tímidos observaban desde algún rincón, aprovechando las últimas horas en Bonn para conocer mejor a sus colegas dispersos por todo el mundo.

Pero la fiesta no sólo consistió en baile. El momento de la entrega de premios fue uno de los más esperados de la noche del jueves. Se trataba de premiar a los stands más creativos que se exhibieron durante la feria organizada en los pasillos del hotel Seminars con motivo del GLOW. Los miembros de la sección de finanzas de la sede de VNU fueron los afortunados que se llevaron el primer premio. Como buen maestro de ceremonias, Ad de Raad entregó a los galardonados sus premios acompañados con un apretón de manos para los caballeros y tres besos para las señoras. Por supuesto, no faltaron las fotografías, los aplausos y los abrazos.

Hubo un afortunado que recibió un regalo a pesar de no haber sido premiado el stand de su sección. Me refiero a Douglas Evangelista, Jefe de la sección ARLAC de VNU, que fue honorado con una túnica y gorro procedentes de Costa de Márfil por el equipo VNU desplegado en ese país. Con ello, se pretendía agradecer a Douglas su esfuerzo en la organización del GLOW. Encantado con su nuevo atuendo, el jefe de ARLAC quiso matizar, modesto, que el GLOW fue el resultado de un gran esfuerzo de equipo, en el que él fue una pieza más.

Tras la entrega de premios, el baile y las conversaciones se prolongaron hasta altas horas de la madrugada. Para ser honestos, debo admitir que yo no fui de las más marchosas y, como suele ocurrir a menudo en los últimos tiempos, me fui para casa a una hora prudente. ¡Supongo que me estoy haciendo mayor! Los que no parecen sufrir el paso del tiempo, son nuestros compañeros del terreno, siempre llenos de energía, dispuestos a la acción... ¡ No importa que estén bailando en un hotel en Alemania o preparando unas elecciones en Afganistán, si una cosa ha quedado clara durante el GLOW es que ponen pasión en todo lo hacen!

Por Veronica Perez
Consultant
Communications Unit